Hubo una época en la cual mi ignorancia, ante mi creencia de saber de casi todo, nublaba que la gente de la 3ª Edad tiene aprendidas lecciones que nosotros ni nos esperamos.
El año pasado, con motivo del retiro de mi padre, tuve que hacerme cargo de nuestro invernadero de dos hectáreas. Mis nociones sobre riegos y sulfatos era más que envidiable, pero nunca supe tratar a los empleados, excepto a Ayoub, el hombre de confianza de mi padre que es mi pilar para llevar la tierra hacia adelante. Mi mala costumbre de hablar a voces y la incomprensión del castellano por parte de mis trabajadores provoca que tenga que hacer la mayoría del trabajo por mí mismo, hasta que mi estimado Ayoub lo comprende y se lo explica a los demás en árabe.
Ayoub y yo hablamos en cuanto tomé el cargo del porqué hay tanta emigración hacia Almería, porqué tantas personas

Son el sustento de la provincia de Almería
se juegan la vida cruzando el Mediterráneo y su respuesta fue simple: “En Marruecos muestran una vida totalmente diferente a la que tienen aquí. Cuando se acaba la temporada, antes de sembrar de nuevo abandonan su cortijo sin luz y sin agua para volver a su país con sus mejores ropas, un Mercedes Benz de segunda mano y cantidades de dinero ahorradas para demostrar a la familia que está viviendo bien”… pero bueno, voy a centrarme en lo que me pasó, en vez de en lo que pasa a mi alrededor…
A veces los vecinos de finca más mayores hablaban del viento y pensaba que eran memeces seniles, porque no le veía sentido. Según ellos cuando el viento soplaba de poniente hay que cerrar la banda este de la finca para evitar que te reventara el techo y rompiera los tejidos de alambre, lo mismo que si el viento venía de levante mientras que si el viento venía con fuerza del norte había que ponerse a rezar, y no daban más explicaciones. ¿Os parece lógico a vosotros? porque a mí no me lo parecía… siempre me rei de esa creencia hasta que lo vi con mis propios ojos.
Hace escasamente dos semanas, mientras montaba mis cajas de berenjenas en el camión con la ayuda de Ayoub y los demás, empezó a soplar un leve viento del norte y Ayoub mandó urgentemente a Tariq y Maijid cerrar la banda del norte. No dudé en reírme de él en tono guasón, “Seguro que si te digo yo que hagas algo, no te das tanta prisa, artista” le decía entre risas , pero él callaba y me miraba de forma represora. Los dejé en sus cortijos y no le dí más vueltas al asunto.
Al día siguiente no podía creer lo que había pasado. La radio hablaba de centenares de invernaderos destrozados por el viento, sobre todo en la zona cercana a mi invernadero, por lo que no tardé nada en recoger a la gente e irnos volando a lo mío. En cuanto llegamos, un vecino de mi finca estaba llorando junto a uno de los pilares que quedó en tierra de su invernadero.
No os podéis imaginar la situación, de los diez invernaderos que había alrededor del mío sólo quedaron en pie cuatro, las fincas de los vecinos más veteranos y la mía. Cuando Ayoub me miró a la cara me dijo una frase en tono de regañina que no olvidaré jamás: “Jefe, como dicen los españoles, más sabe el diablo por viejo que por diablo”.
Después de ver esa catástrofe, de ver como familias enteras habían perdido su trabajo, su medio de vida, comprendí que las ideas de un joven arrogante en muchas ocasiones pueden costar caras. Ahora nunca olvido echar la banda del norte, aunque sea poco el viento que pase.
_________________________________________________________________________________
Esta es otra idea ventosa surgida de las conversaciones de Carme Sales y David Silva.
Espero que os guste.
