Pimienta Rosa

Buscando dónde comer, iba con prisa
por las cuatro calles, desubicado
encontré aquel “bistró” recién pintado
y contemplé la más bella sonrisa.

Buena música, como fresca brisa
menús con “swing” y de tapeo variado
muchas alegrías ya me habéis dado
¡Grandes Manu, Anaís y Luisa!

Desde inicio me siento pimentero
mas no sé describirlo en prosa
y agradecéroslo en verso prefiero.

Quiero dejaros una última cosa
y no puedo dejarlo en el tintero:
mi segunda casa, Pimienta Rosa.

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Mis guerreros

Pequeños valientes buscan su gesta
un campo medido, de cinco en cinco,
atacan y defienden con ahínco,
batalla que gana el que más encesta.

La raza nunca importa en nuestra mesta,
finta, tiro, ir al rebote en brinco,
en caso de lucha, la bola trinco,
vivimos canastas que el grupo asesta.

Azul y amarilla es nuestra bandera,
con una senda repleta de tretas,
dos perros viejos y dieciséis potros.

Club de Baloncesto La Mojonera,
conseguiremos todas nuestras metas,
dieciocho guerreros somos nosotros.

“Cyntia”

Veintitrés años que pasan volando,
admirada, una chica estudiosa,
desde pequeña fuiste talentosa,
lástima el verte de vez en cuando.

Estas tierras te siguen añorando,
ninfa de pelo dorado, preciosa,
con sus ojos azul cielo, graciosa,
espero que en todo sigas triunfando.

Oro puede ser todo lo que tocas,
que Carlos sea tu príncipe valiente,
catorce estrofas para tí son pocas.

Ten a la familia siempre en la mente,
como Teo junto con sus risas locas,
todos te queremos, tenlo presente.

“Silvia”

Es la chica del cabello dorado,
la de mirada arrebatadora,
una gran amiga, trabajadora,
anfitriona con todo detallado.

Bella,  con su físico envidiado,
una chica lista, observadora,
te embelesa un poco cada hora
y al final querrás estar a su lado.

Le echaré de menos en Barcelona,
por su risa llena de ambrosía,
vale demasiado como persona.

Hay quien debe hablarle de usía,
eres una reina sin la corona.
Silvia, para tí es esta poesía.

“Mi Nochebuena”

Recepción de mi hotel conocido,
veinticuatro de Diciembre, de noche,
me fuí en taxi, no había coche.
Este año ni nos hemos reunido.

Voy al “Xuan” a realizar el pedido,
por la calle no hay ni un fantoche,
nada abierto, al chino sin reproche,
día señalado, de pie he comido.

Miro mi cartera, no queda nada,
cuarenta céntimos, no hay dinero,
del hotel a mi cama reservada.

Javi se ofrece de tesorero,
para vivir la fecha señalada
no estoy alegre, salir no quiero.

“Nadando”

Tengo la mente llena de sonidos,
pero esta canción hace pensar
el donde me gustaría estar,
junto a los mensajes recibidos.

Estás dentro de todos mis sentidos,
quiero en tu mente, dentro, estar,
hablarte, poderte embelesar,
vivir de los momentos compartidos.

Sigo nadando a crol, acercándome,
cada poro de tu piel adorada,
me caigo de la cama despertándome.

Mi dulce bailarina, la deseada,
todavía sigues aguantándome,
no eres un ángel, eres mi hada.

“Mudo”

Me mantengo en un estado mudo,
sólo oír, admirando los sonidos,
alegres, tristes, crueles, divertidos…
hoy día de lo que escucho dudo.

No sé si lograré ser sano o puro,
pero tiro de puntos adquiridos,
de los duros teoremas aprendidos,
por haber muerto rompiendo el muro.

No buscaré convencer con razones,
no creceré sin poder conocerte,
puede que sean mis falsas ilusiones.

No quiero tener humo y venderte,
no puedo inventarme las canciones,
puede que sólo quiera poder verte.